Durante los primeros días de septiembre, creíamos que ya estaba aquí el invierno, que ya no podríamos ir en manga corta hasta el verano que viene. Pero no, no ha sido así. Será por el célebre veranillo de San Miguel (del que aquí no tienen noticia), pero lo cierto es que estamos disfrutando de un tiempo fabuloso. El sábado pasado, día 25, tuvimos puesto en la feria de Edgemont, a una hora y media de casa. Pusimos nuestro tenderete y vendimos nuestras artesanías: riquísimas mermeladas, cojines, bolsos, etc. Fue un día precioso, soleado, magnífico. Tuvimos además la suerte de estar al lado del kiosco donde Dick hacía de disc jockey. Nos amenizó el festival con música variada, desde country hasta Stevie Wonder, pasando por todas las canciones americanas que hemos escuchado tantas veces. Yo, como no me puedo estar quieta cuando oigo la música, me echaba un bailecito de vez en cuando. Dick me hizo un anillo con un billete de un dólar. Un anillo a medida. No hizo más que mirarme el dedo y dijo: aproximadamente una talla 6. Empezó a doblar el billete por aquí y por allá, le dio unos toques con unos alicates que llevaba y, voila, apareció un anillo tipo sello en el que se ve el número 1 justo en el frente. Oye, y que me está perfecto.
Wednesday, September 29, 2010
Festival de Otoño en Edgemont, SD
Durante los primeros días de septiembre, creíamos que ya estaba aquí el invierno, que ya no podríamos ir en manga corta hasta el verano que viene. Pero no, no ha sido así. Será por el célebre veranillo de San Miguel (del que aquí no tienen noticia), pero lo cierto es que estamos disfrutando de un tiempo fabuloso. El sábado pasado, día 25, tuvimos puesto en la feria de Edgemont, a una hora y media de casa. Pusimos nuestro tenderete y vendimos nuestras artesanías: riquísimas mermeladas, cojines, bolsos, etc. Fue un día precioso, soleado, magnífico. Tuvimos además la suerte de estar al lado del kiosco donde Dick hacía de disc jockey. Nos amenizó el festival con música variada, desde country hasta Stevie Wonder, pasando por todas las canciones americanas que hemos escuchado tantas veces. Yo, como no me puedo estar quieta cuando oigo la música, me echaba un bailecito de vez en cuando. Dick me hizo un anillo con un billete de un dólar. Un anillo a medida. No hizo más que mirarme el dedo y dijo: aproximadamente una talla 6. Empezó a doblar el billete por aquí y por allá, le dio unos toques con unos alicates que llevaba y, voila, apareció un anillo tipo sello en el que se ve el número 1 justo en el frente. Oye, y que me está perfecto.
Wednesday, September 8, 2010
Log Cabin



Four years, I have been quilting for four years, and now it is the time when I start playing with the log cabin pattern.
Why?
For some reason, I seem to need a little of simplicity now.
For a whole year I have been using Texture Magic, and all my projects incorporate it since I began working with it.
Sometimes, in our search for new designs, we tend to complicate things a little too much, and a moment comes when you need to get back to the old simple pattern, so beautiful indeed.
When you have been running, a pause is most welcome. Time to breath.
Maybe the promise of the Fall has something to do with it.
Whatever the case might be, I am ready.
Cuatro años, durante cuatro años he hecho quilting, y ahora es el momento en que empiezo a jugar con el patrón Log Cabin.
¿Por qué?
Por alguna razón, parece que ahora necesito un poco de simplicidad.
Durante un año entero he estado usando Texture Magic y todas mis labores lo incorporan desde que empecé a trabajar con ello.
Algunas veces, en nuestra búsqueda de diseños nuevos, tendemos a complicar las cosas un poquito de más, y llega un momento en que necesitas volver al viejo y sencillo patrón, tan bello desde luego.
Cuando has estado corriendo, una pausa es muy bienvenida. Tiempo para respirar.
Puede que la promesa del otoño tenga algo que ver con ello.
Lo que quiera que sea, estoy lista.
Sunday, September 5, 2010
La señora Gustavo
Sí, ya lo sé, Gustavo es un nombre masculino, como masculino es el pavo Gustavo, que nos visitó hace algún tiempo para alimentarse de las frutillas de nuestro manzano silvestre. Y debieron de gustarle, porque al poco tiempo apareció acompañado de cuatro o cinco colegas, todos ellos de gran tamaño, que hacían grandes esfuerzos para mantener el equilibrio en tan finas ramas.
Pero hoy no ha venido Gustavo, sino la señora Gustavo, con una amiga suya y los hijos de ambas, creo que un total de ocho crías. La atracción, ahora, no es el manzano, demasiado difícil para los jovenzuelos, sino las uvas, a las que pueden llegar sin esfuerzo.
Me divierte mucho ver este espectáculo en mi propio jardín y, al mismo tiempo, me alegra tener algo que ofrecer a los animales vecinos. No sólo la fruta, sino la seguridad de poder comer sin ser molestados.
Las uvas, por cierto, están deliciosas.
Wednesday, July 28, 2010
La mercería
Durante muchos años he dicho que yo lo que quería era poner una mercería. A todo el mundo le hacía gracia, seguramente porque pensaban que yo no hablaba en serio. Puede que asociaran mercería con cosas del pasado, como si fuera una especie de antigualla. Y estaban en lo cierto, no hay duda.
Hoy he recibido un pedido de hilos que hice hace unos días. Hilos. Hilos para vender en las ferias. Son de dos marcas distintas. Unos son de Superior Threads, de la línea Masterpiece. Vienen 50 colores en un expositor. Una maravilla. Los otros son de la marca Presencia, procedente de Valencia. Sí, sí, los comercializan aquí, pero vienen de Valencia. Estos vienen en un expositor precioso, blanco, con una mujer egipcia tocando el arpa en cada lado del expositor. La mujer egipcia viene a cuento por lo del algodón egipcio, claro. 180 colores trae. Ciento ochenta colores. Desde el blanco hasta el negro, pasando por todas las tonalidades de azules, rojos, verdes, amarillos, tostados, morados, rosas, ¡180 colores! Una perdición.
Yo comprendo que a quien no cose, el hilo le trae al fresco. Pero si uno se abstrae del objeto en sí y de su utilidad, ¿cómo no disfrutar de esa belleza? Es una alegría para los ojos, todos esos colores. Y luego te pones a pensar en la sofisticación a la que hemos llegado, en la necesidad que tenemos los humanos de buscar la belleza, que no nos conformamos con juntar unos trozos de tela o de pellejo de cualquier manera. No. Nos importa la calidad de la tela, su color, su caída, su transparencia, su peso, su fibra, la manera en que está tejida. Nos importa elegir el hilo adecuado, el tono que combina perfectamente, el grosor para cada caso, la composición.
Esta misma sofisticación se produce en todas las actividades humanas. A mí, me llama la atención.
Pues nada, que la mercería ya está en marcha. Una antigualla, sí, por eso se llama La Antigua (entre otras razones).
Hoy he recibido un pedido de hilos que hice hace unos días. Hilos. Hilos para vender en las ferias. Son de dos marcas distintas. Unos son de Superior Threads, de la línea Masterpiece. Vienen 50 colores en un expositor. Una maravilla. Los otros son de la marca Presencia, procedente de Valencia. Sí, sí, los comercializan aquí, pero vienen de Valencia. Estos vienen en un expositor precioso, blanco, con una mujer egipcia tocando el arpa en cada lado del expositor. La mujer egipcia viene a cuento por lo del algodón egipcio, claro. 180 colores trae. Ciento ochenta colores. Desde el blanco hasta el negro, pasando por todas las tonalidades de azules, rojos, verdes, amarillos, tostados, morados, rosas, ¡180 colores! Una perdición.
Yo comprendo que a quien no cose, el hilo le trae al fresco. Pero si uno se abstrae del objeto en sí y de su utilidad, ¿cómo no disfrutar de esa belleza? Es una alegría para los ojos, todos esos colores. Y luego te pones a pensar en la sofisticación a la que hemos llegado, en la necesidad que tenemos los humanos de buscar la belleza, que no nos conformamos con juntar unos trozos de tela o de pellejo de cualquier manera. No. Nos importa la calidad de la tela, su color, su caída, su transparencia, su peso, su fibra, la manera en que está tejida. Nos importa elegir el hilo adecuado, el tono que combina perfectamente, el grosor para cada caso, la composición.
Esta misma sofisticación se produce en todas las actividades humanas. A mí, me llama la atención.
Pues nada, que la mercería ya está en marcha. Una antigualla, sí, por eso se llama La Antigua (entre otras razones).
Wednesday, July 21, 2010
Finally!
How many times did people ask me this question, do you have a web page or a blog?
Well..., no..., I have thought of it, I actually have an Etsy shop, but that is all.
That was always my answer.
Finally, here I am, starting my own blog.
I will not make any promises, I have no idea how often this will be updated, it may very well die tonight, who knows. No commitment, no guilt. And that includes the subject, too. I will write (if and when I write) about whatever I want to share. No more, no less.
As I say in my introductory text, this is a bazaar, in all senses, so you can expect to find anything, from a box to a thought. And it may be in English or Spanish, as life demands.
Salud.
Well..., no..., I have thought of it, I actually have an Etsy shop, but that is all.
That was always my answer.
Finally, here I am, starting my own blog.
I will not make any promises, I have no idea how often this will be updated, it may very well die tonight, who knows. No commitment, no guilt. And that includes the subject, too. I will write (if and when I write) about whatever I want to share. No more, no less.
As I say in my introductory text, this is a bazaar, in all senses, so you can expect to find anything, from a box to a thought. And it may be in English or Spanish, as life demands.
Salud.
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